Aunque en el juego del poker existen numerosas situaciones en las que el azar es determinante para el resultado final de la mano, ello no quiere decir que sea un juego de azar. El poker es un juego en el que el conocimiento de conceptos matemáticos básicos nos permitirán superar la varianza que introduce el azar en el juego. Con estos conocimientos y desarrollando la habilidad necesaria veremos que no es un juego de azar; apreciaremos claramente que se trata de un juego de habilidad.
La legislación que regula nuestro juego se encuentra en manos de las comunidades autónomas y estas lo tienen dentro del catálogo de juegos de azar. En la mayoría de las comunidades autónomas los encargados de celebrar partidas de poker en las modalidades de cash y torneos son los casinos.
Para obtener resultados positivos en el juego del poker no basta con elegir las dos cartas que nos reparten al inicio y llegar con ellas hasta el final sin tener en cuenta otras cuestiones. Deberemos tener los conocimientos necesarios para saber qué cartas jugaremos y en qué circunstancias.
Deberemos saber cuándo tenemos expectativa positiva al buscar completar un proyecto en el flop o en el turn. Para ello haremos cálculos matemáticos básicos en los que evaluaremos y compararemos las posibilidades de completarlo y el tamaño de las apuestas en comparación con la recompensa posible.
Deberemos de pensar en todo momento qué cartas pueden llevar nuestros contrarios, en función de toda la información que podamos recopilar. Para ello, deberemos ir desarrollando la habilidad de lectura necesaria.
Por todo ello, consideramos que se trata de un juego de habilidad y no de azar.
Una de las principales cuestiones en las que los jugadores de poker no coinciden es en afirmar si el poker es deporte o solamente un juego.
Si nos fijamos en el juego del ajedrez podemos ver que tiene muchas similitudes con el poker. El ajedrez está considerado por muchos como un auténtico deporte. Existen federaciones que reciben subvenciones del Consejo Superior de Deportes. Desgraciadamente, el poker no parece destinado en un período corto de tiempo a tener un tratamiento parecido.
En ambos juegos es necesario estudiar para adquirir los conocimientos necesarios para tener la habilidad que nos permita obtener buenos resultados. El numero de horas de trabajo que deberemos dedicar a este tipo de preparación debe ser elevado si queremos obtener resultados aceptables.
También deberemos practicar asiduamente para que nuestra habilidad en ambos juegos sea la idónea. Es necesario practicar casi todos los días si queremos tener un grado de profesionalidad alto.
Deberemos tener una salud adecuada y una forma física óptima en ambos juegos. En un torneo de ajedrez deberemos tener la resistencia necesaria para mantenernos en las mejores condiciones de lucha durante unas cinco horas diarias durante aproximadamente unos 9 días; por supuesto, a veces el esfuerzo es mayor a esto. En el mundo del poker, principalmente en torneos, podemos estar jugando varios días hasta 12 horas seguidas, lo cual nos lleva a la obviedad de que también es imprescindible tener la resistencia necesaria.
La principal diferencia entre ambos juegos es la varianza que introduce el azar en el poker; esta varianza no existe en el juego del ajedrez.
Con todos los argumentos expuestos anteriormente cuando menos podemos afirmar que si el ajedrez es un deporte, el poker tiene características muy similares.
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